AUTOCOÑOCIMIENTO

Mil veces me preguntan por qué usar una «palabrota» como reclamo para un taller o para referirme al autoconocimiento. Para empezar, es una reivindicación y una llamada de atención a ese lugar de nuestro cuerpo tan ninguneado, tan obviado, tan manipulado por otros y tan confuso para nosotras, como es la vulva. Las mujeres, en su mayoría, no se conocen la vulva; no se miran y no se tocan, o se tocan lo justo. Y eso genera problemas de salud sexual, emocional y corporal.

Pongamos definiciones. Según la todopoderosa RAE, coño tiene estas definiciones:

Del lat. cunnus.

  1. m. malson (la m. es la abreviatura de “nombre masculino” y malson quiere decir mal sonante; empezamos bien, ¿eh?). Vulva y vagina del aparato genital femenino.
  2. m. despect (nombre masculino despectivo). Chile. Español (‖ natural de España).
  3. m. malson (nombre masculino malsonante). Venezuela. Tipo o individuo.
  4. Adj. (adjetivo) Chile y Ecuador. Tacaño (‖ que escatima en el gasto).
  5. Interjección malsonante (una expresión) usada para expresar diversos estados de ánimo, especialmente extrañeza o enfado.

Hago un inciso: hay un largo número de palabras que el Diccionario, incluso antes de definirlas, como hemos visto más arriba, las llama malsonantes (‘ofenden al pudor, al buen gusto’). Pero ¿Quién decide qué palabras son ofensivas y basándose en qué? Por lo visto, la Asociación de Academias de la Lengua Española se encarga, no solo de trabajar “por la integridad y crecimiento del idioma español”, sino que también lo hace por lo que podría llamarse recato lingüístico. Mmmmm… esto da para pensar mucho.

Dejando a un lado el tufillo machista del lenguaje, que no es poco, coño es una palabra que abarca vulva y vagina. Una de las cosas que peor llevo es que confundamos la vulva con la vagina, o que usemos un concepto queriendo mencionar el otro, así que coño es una palabra que, por definición, incluye las dos partes. Lo de vagina es más popular, pero la vulva, la pobre, es la gran obviada.

Así que, hay que llamar la atención hacia las vulvas, y conocerse. Pero conocerse, literalmente, desde el coño (utilizado así, en plan salvaje). Sonoro y contundente. ¿Qué nos pasa, que nos incomoda decir coño, pero no tanto si decimos chocho, potorro? ¿Y es menos «agresivo» llamarlo chichi, chumini, toto, mimí o almejita? ¿Qué hay detrás de que nos cueste tantísimo llamar a nuestros genitales visibles por su nombre: vulva?

El coño es aquello con lo que directamente se tienen relaciones sexuales a nivel genital, lo que se roza una mujer con otra persona. No es todo el aparato genital femenino, porque no se llega a rozar con nadie, ni el útero, ni las trompas o los ovarios, no. El coño es la parte de nuestros genitales con lo que se practica el sexo, fundamentalmente, para que quede claro.

Teniendo en cuenta que vivimos en una sociedad machista, en muchas cosas misógina totalmente, represiva y castrante de la sexualidad femenina, no es nada extraño que la palabra coño tenga tan mal uso (y tristemente mucho peor disfrute para algunas). Y si a eso se le añade que muchas personas no saben diferenciar la vulva de la vagina, pues para no incurrir en error, mejor decir coño.

¿Qué pretendemos hacer al hablar de Autocoñocimiento? Pues eso, coñocerse. Saber cómo es y cómo funciona la vulva, la vagina, el útero, los ovarios; qué es, cómo es y dónde está nuestro clítoris, nuestras glándulas, qué es la eyaculación femenina, un orgasmo… Lo básico para disfrutarnos sin censura en la vida.

Hay mucho bloqueo, mucho tabú, mucha censura. Consciente e inconsciente. Verbalizada o no. Será cuestión de plantearse las cosas, ¿no crees?

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