¿Es lo mismo un «squirt» que la eyaculación femenina?

 

A medida que vamos conociendo nuestros cuerpos, nos vamos sorprendiendo de lo que somos capaces de hacer y sentir. Lo que debemos intentar es que ese conocimiento no venga distorsionado por la mirada patriarcal y androcéntrica de la ciencia (y de la vida) para no generar problemas donde no los había. Eso es un poco la historia del squirt y la eyaculación femenina

 

Para poder explicar esto bien, hay que dar primero un repasillo a la anatomía. No te asustes que no es complicado, pero sí es importante comprender cómo es y cómo funcionan las cosas.

 

Las vulvas han sido misteriosas porque no se han estudiado en profundidad hasta ahora, no porque tenga misterio dentro. El clítoris es el órgano del placer, y es reciente el conocimiento de su estructura  y su historia es peliaguda (puedes leer más sobre esto aquí y aquí ). Pues con las glándulas vestibulares menores, o parauretrales y antes conocidas como glándulas de Skene (pero me niego a poner nombres de señores en el cuerpo de las mujeres) parece que no eran tampoco lo que parecían. Hay más de lo que creías. Tenemos una “próstata femenina”, un entramado de tejido que produce un líquido lubricante en grandes cantidades cuando nos excitamos. Sí, ese “mojar braga” ese “chorreo” no viene de dentro de la vagina, que también, sino que tenemos pequeñas fábricas de lubricante que se ponen en marcha cuando se estimulan, bien por fricción, por compresión, o bien por excitación sexual. También tenemos otras fábricas en la entrada de la vagina, que son las glándulas vestibulares mayores o antes conocidas como de Bartolino (que tampoco me gusta por las mismas razones de antes). Pero no nos despistemos, que nos interesan mucho las glándulas de arriba, las que hacen esa especie de entramado alrededor de la uretra y que vamos a ver lo que pueden llegar a hacer.

 

Estas glandulitas, como ves, se sitúan alrededor de la uretra y tienen bastante recorrido. Pueden desembocar hacia fuera, directamente al vestíbulo vulvar, pero también pueden desembocar hacia el interior de la uretra. Durante la excitación, segregan gran cantidad de líquido y coincidiendo con el orgasmo (casi siempre pero no siempre) pueden expulsar este líquido a borbotones: eso es la eyaculación femenina. Si la mujer tiene muchas desembocaduras directas al exterior, se puede ver la salida del líquido claramente. No es a propulsión, ni tampoco tiene una fuerza el chorro que tire para atrás a quien tenga delante: es una salida brusca de líquido transparente y muy fluido más parecido a un “empaparse” que a ser una fuente (después hablamos del squirt). Si la mujer tiene muchas desembocaduras hacia la luz uretral, no verá tanto líquido salir, pero después del sexo sentirá muchas ganas de orinar y lo evacuará

 

La eyaculación femenina es inconsciente, incontrolable, no se precede de ninguna sensación de ganas de orinar, involuntaria, y no va asociada necesariamente al orgasmo. Tampoco es un indicador de mejor o peor placer, es decir, que no por eyacular más o menos visiblemente tu experiencia sexual será mejor, pero es importante conocer cómo eyaculamos por si hay cambios bruscos que nos puedan indicar cosas. Por ejemplo, si antes salía mucho líquido y ahora no, o al revés, puede ser un indicador de la excitación sexual, o puede ser un problema en la respuesta sexual por alguna obstrucción o un problema de otro tipo. En caso de dudas, lo mejor es consultar con tu especialista sexual de referencia.

 

Vale, ahora viene el lío. ¿Qué es el squirt? El squirt no es la eyaculación. Es otra cosa. En un estudio se observó que había mujeres que tenían un llenado de vejiga muy rápido durante la excitación; se hacía una ecografía antes de la estimulación sexual para comprobar que estaba vacía, se las dejaba autoestimularse (vamos, masturbarse) y se volvía a hacer otra eco para ver si se había llenado la vejiga. Y, efectivamente, se les había llenado. En tiempo récord; hablamos de minutos, y no es posible que el riñón produzca tanto líquido en tan poco tiempo (desde la salud). Así que siguieron investigando y parece ser que durante la excitación sexual, puede haber una alteración en la vasopresina que genera una respuesta rápida y un llenado muy rápido. O sea, que si el chorro sale por la uretra, con sensación previa de ganas de orinar irrefrenables, y a propulsión, eso es un squirt

 

A diferencia de la eyaculación, el squirt se puede “frenar” voluntariamente. Sería cuestión de dejarse llevar, si queremos. Pero no tiene relación con el orgasmo ni con la intensidad del placer. De hecho, podría de alguna manera “entrenarse” pero no tiene ningún sentido puesto que no beneficia en nada. Si eres de las que lo disfrutan, pues genial, pero si no es así, no te flageles que no te pierdes nada especial ni tu placer es de peor calidad. Simplemente hay mujeres y momentos en los que puede fluir y mujeres y momentos en los que no. Y es orina diluida. Muy diluida, pero orina.

 

El problema con el squirt es que se ha mercantilizado en el porno y en algunos ambientes “iluminati” que han vendido que es lo mejor del mundo y se llegan a hacer barbaridades. Obsesionarse en el sexo con alguna práctica solo consigue que el placer disminuya y se disfrute menos. 

 

Todas las mujeres eyaculamos, con mayor o menor visibilidad, pero no notas llegamos a tener un squirt. Y NO PASA NADA. Y puede que toda tu vida lo hayas notado de una manera, y con el paso de los años, las cosas cambien. Y NO PASA NADA. 

 

Y, si pasa, se le saluda

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