¿Nos conocemos?

Soy mujer porque nací así, porque la vida quiso que yo fuera mujer y yo me he propuesto disfrutarlo.
Soy comadrona porque lo elegí. Soy comadrona porque me gusta ser mujer, y porque me gusta estar con las mujeres en sus procesos vitales.
Soy fisioterapeuta por casualidad, porque me entretenía estudiar otra cosa mientras no conseguía ser comadrona, pero la fisioterapia me enamoró y se integró en mí como nunca hubiera imaginado.
Me ha costado mucho esfuerzo personal, familiar y laboral llegar hasta este ser MatroFisio. Muchos años estudiando, aprendiendo, compartiendo y creciendo como persona. Muchos llantos y risas. Y ahora, ser autónoma es, además, un gran salto al vacío, sin red.

¿Por qué ser comadrona?

Porque es la profesión más bella del mundo, aunque muchas personas no la conozcan. Sí, muchas personas no conocen a las comadronas. Nos creen ayudantes del médico, asistentes del parto y poco más. Por eso resulta tan extraño para muchas personas que una comadrona sea autónoma, y trabaje como ahora lo hago yo, sin un «respaldo» detrás. Las comadronas somos profesionales muy completas, que abarcamos mucho más que el embarazo y el parto de las mujeres. No necesito un sistema protocolizado que piense por mí (eso no quita que tenga evidencia científica detrás y una guía clínica de actuación en cualquiera de mis funciones), no necesito nada más que mis conocimientos y mi arte para trabajar con las mujeres y sus familias. Ahora bien, me gusta y disfruto trabajando junto a otros profesionales; trabajando en equipo aportamos una visión mucho más completa del ser humano y, por tanto, nuestra atención es mejor. Las comadronas sabemos y podemos trabajar de forma independiente. Tenemos capacidad y valor. Ofrecemos cuidados con amor, con pasión, con entrega, en muchos campos: podemos darte herramientas para el cuidado de sexualidad, fisiología de la menstruación, de la menopausia, de la mujer (y también embarazo, parto y puerperio). Podemos acompañar-te en las pérdidas perinatales, buscar contigo un embarazo, ayudar-te a conocer-te y a estar en mejores condiciones de salud, a solucionar dificultades con la lactancia o la crianza, a muchas cosas más que acompañar-te en un parto, que también lo hacemos maravillosamente bien. Estamos preparadas para ello, y queremos hacerlo. Llevamos toda la vida haciéndolo. Siempre al lado de una mujer, hubo otra mujer, sobre todo en los partos. Como profesión reglada es mucho menos tiempo, porque las mujeres hemos tenido que sufrir durante milenios la represión y la oscuridad. Sin embargo, lejos de eliminarse, las comadronas resurgimos con más énfasis y con más ganas de gritar: ¡ojo! Estamos aquí.

¿Por qué ser fisioterapeuta?

Porque la Fisioterapia es la ciencia del movimiento y del contacto, con amor y con sensibilidad. Ser fisioterapeuta y especializarse en periné, es mucho más que contraer y relajar. Es conocer la fisiología de la pelvis, del abdomen y del resto del cuerpo, y cómo trabajan juntos para que las funciones de los órganos intrapélvicos hagan su papel: la continencia, el placer y el movimiento. La fisioterapia es biomecánica, sí, pero también es integración, es análisis y es emoción.

¿Por qué y para qué elegir?

No existe ninguna profesión mejor preparada que la de las comadronas, en cuanto a salud sexual y reproductiva femenina se refiere. NINGUNA. O debería… Que nadie diga lo contrario, porque mentiría. Ni la ginecología, ni la fisioterapia, ni la psicología, ni las doulas tienen la preparación, la formación y los conocimientos que tiene una comadrona. Esto no quiere decir que trabajar con todos estos profesionales no sea enriquecedor. Para nada. Pero no son profesionales cuyo principal fin sea el cuidado de las mujeres, y no se preparan para ello de la misma forma. Sin embargo, la fisioterapia especializada, tiene también una finalidad parecida, solo que trabajamos desde lo corporal, desde otro lugar. Un sitio más biomecánico, sin duda, pero igualmente holístico y global. Por eso, son las dos profesionales que mejor se complementan a la hora de abordar la Salud Sexual y Reproductiva de las Mujeres. Por eso son las que más y mejor trabajan juntas. Como mujer, eres libre de elegir a quien quieres que te acompañe en tus procesos vitales. Tú decides quién, cómo y cuándo. Las opciones están ahí, sobre la mesa. Pero no somos como los inmortales y no es necesario que solo quede una: puedes elegir a todas las profesiones que quieras, siempre y cuando entiendas que cada una te va a aportar cosas diferentes. Busca una comadrona que vaya a tu lado, con la que te sientas cómoda y segura, y que pueda ofrecerte, además, la red de profesionales que puedas necesitar. Busca una fisioterapeuta especializada que camine contigo, con quien te sientas conectada y consciente, y que pueda ofrecerte, además, la red de profesionales que puedas necesitar. Y así, con todas las profesiones que quieras. Elegir no significa renunciar.

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