¿Para qué sirve el suelo pélvico?

 

Tenemos un diseño que ya lo quisieran todos los ingenieros del mundo mundial. Nuestro cuerpo está pensado de principio a fin, de arriba abajo, y nuestro suelo pélvico, nuestros diafragmas perineales, son lo más de lo más. Pero lo primero, es entender cómo somos, y así entenderemos cómo funcionamos. Empecemos.

 

La anatomía es fundamental. Sé que esto es un blog divulgativo y no voy a dar una clase magistral de anatomía, no te asustes. Pero es importante comprender un poco qué tenemos ahí porque si no, no tiene sentido nada de lo que te voy a contar. Para empezar, no es sólo un montón de músculos. Músculos hay, por supuesto, pero no son todo lo que hay. Sólo un pequeño porcentaje de todo lo que nos recubre la pelvis por dentro y por abajo es estructura muscular; el 80% de todo es tejido conjuntivo y sólo el 20% es tejido muscular. El tejido conjuntivo es un tejido peculiar: se compone de una red de fibras, como el colágeno, y una gran cantidad de líquido y moléculas como el ácido hialurónico. Eso sí te suena, ¿verdad? Bien. Este tejido compone la fascia, que es esa película transparente que ves recubriendo la carne del supermercado. Esa especie de “film” nos recubre todo: músculos, órganos, huesos… Todo. Eso es lo que nos da elasticidad y consistencia, lo que permite el movimiento de todas las estructuras y hace que los órganos que hay dentro de la pelvis puedan funcionar y moverse, así como apoyarse unos en otros en un perfecto equilibrio

 

Imagina una cama elástica. Sí, esa donde tus peques saltan. Nuestro suelo pélvico funciona de una forma parecida: Los huesos son las patas de la cama; ahí se anclan los músculos, que son los muelles, y donde se salta, esa tela, sería la fascia. Todo tiene que estar en perfecto estado para que funcione bien. Nuestro suelo pélvico también. Y si algo se estropea, según lo que sea, nos da unos problemas u otros.

 

Los músculos que tenemos se organizan en dos capas: una superficial (diafragma urogenital) y otra profunda (diafragma pélvico). Van juntos, y hacen trabajo en equipo. Los músculos superficiales son pequeñitos, alargados, de contracción voluntaria y rápida, y se entrelazan entre sí formando una especie de cometa. Los profundos planos, uno especialmente grande, y se contraen de forma involuntaria prácticamente siempre.

 

Pero entonces, ¿qué hace nuestro periné? Varias cosas. Te cuento.

 

  1. Hace que los órganos se mantengan en su sitio. Esto es principalmente gracias a la fascia (a la tela de la cama). Cuando un órgano se “cae”, desciende de su posición, es porque la tela ha cedido. Es un problema de tejido conjuntivo, y aunque los músculos pueden colaborar, no son el principal problema. Por eso los prolapsos no se curan; podemos hacer que no empeoren o mejorar levemente, pero una vez que el tejido se ha roto, es muy imposible revertirlo. No pongas esa cara y no pienses que ya no se puede hacer nada. Al contrario; hay que tener muy claro lo que es para enfocar el trabajo y no crear unas falsas expectativas.
  2. Hace de puerta: abre y cierra los esfínteres. La musculatura superficial parece un portero de discoteca, que, a voluntad, abre y cierra las puertas. Las puertas son los esfínteres: el de la vejiga, el de la vagina y el del ano.
  3. Se va de fiesta: función sexual. Dentro de los músculos superficiales, se encuentra la mayor parte del clítoris. Aunque solo veas su glande (la puntita), es una estructura grande que ocupa casi toda la parte anterior del periné superficial. Los músculos superficiales dan apoyo y movimiento al clítoris durante el s3x0.
  4. Es un amortiguador. La musculatura profunda reacciona a las presiones que vienen del abdomen. Cada vez que respiramos, el diafragma torácico empuja las vísceras abdominales hacia delante y hacia abajo. Nuestro transverso del abdomen evita que se vayan hacia delante; y para que no espachurren a las vísceras de la pelvis y las empujen hacia abajo y hacia fuera, nuestro diafragma pélvico se activa y hace de amortiguador. Junto al portero, se encarga de la continencia, es decir, que no pierdas orina, que no seas estreñida o que no se te escapen ni las heces ni los gases.
  5. Ayuda en el parto. Sí, como lo oyes. Esta función es la más desconocida y nos han vendido que no, que el periné es un obstáculo que debe superar el bebé para salir, pero no es así, cuando todo va bien. El periné profundo ayuda a la cabeza a rotar y el superficial envuelve esa cabecita para que salga suave y lentamente, además de que le hace de exprimidor de fluidos y así podrá respirar mejor una vez fuera del útero.

 

Todo un mundo esto del periné. 

 

Si los músculos no van bien, los órganos no funcionan bien y no hay buena amortiguación. 

 

Si la fascia no va bien, y encima los músculos no hacen su trabajo, los órganos se caen.

 

Si los huesos no están en su lugar, toda la estructura pierde el equilibrio, por lo que la postura y el movimiento tienen un gran impacto en la función perineal.

 

Así que tu periné es importante.

 

Valorarlo y tratarlo adecuadamente es importante.

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