Partos gore

Hace tiempo, di una charla en un grupo de lactancia sobre el parto. Bueno, he dado varias y en varios sitios, pero casi siempre se repite una cosa.. Al final de mi presentación, pongo un video con imágenes de partos en diferentes posiciones. Y después hablamos, entre otras cosas, de lo extraño que es ver un parto normal, espontáneo, sin intervenciones.

Y es que las imágenes que transmite el cine (y la sociedad actual) sobre el parto son de partos gore: sangre, gritos de terror, mujeres atadas y con los pies por alto, médicos y matronas metiendo sus manos entre las piernas de la mujer mientras ésta llora y grita que se lo saquen ya… Para mi, eso no es un parto: es una matanza.

 Una matanza de la dignidad humana, una matanza de la libertad y de la confianza en la naturaleza del cuerpo femenino. Una escabechina a la valentía, que da como resultado un montón de hombres y mujeres con pánico al parto y una visión del nacimiento como una tortura.

Luego pongo yo algún video de un parto fisiológico, con una mujer que gime y se retuerce libremente hasta encontrar su postura adecuada, muy sexual y muy intenso, con la visión de una placenta, y me tachan de radical o me dicen que la imagen puede herir la sensibilidad del espectador (cuando no me censuran en redes y me tienen el perfil unos días castigado por cochina).

NO LO ENTIENDO.

Estoy harta, sí, harta, de tener que ir demostrando (con o sin evidencia) lo que otros nunca han demostrado pero han impuesto. 

Nadie ha demostrado nunca que las episiotomías prevengan nada, y mira cómo cuesta aún hoy que dejen de hacerlo si no es necesaria. 

Nadie ha demostrado nunca que inmovilizar a una mujer y colocarla en litotomía tuviera ninguna ventaja mecánica ni de ningún otro tipo sobre el parto, pero yo tengo que tirar abajo las paredes del hospital con estudios científicos que demuestren que el movimiento favorece el parto. Es que hay que joderse, y perdonadme la expresión.

Nadie ha demostrado nunca que el parto sea un acto médico por definición, pero nadie cree que sea parte de la vida sexual de las mujeres y que gestar, parir y amamantar es algo que funciona sí o sí a menos que haya una enfermedad o que se entorpezca el proceso. Es agotador.

No hay forma de cambiar la visión de un parto si:

  1. El cine, la televisión, los medios en general, siguen ofreciendo imágenes gore del parto.
  2. Los libros de texto y los cuentos que leen los niños y niñas les muestran a mujeres tumbadas, atadas y «controladas» por los médicos porque ellas solas no saben parir.
  3. Las mujeres siguen transmitiendo historias de partos terroríficos donde se las ha maltratado, aunque sea con mucha educación y llamándolas cariño.
  4. Los profesionales sanitarios que atienden a las mujeres no se creen que el parto es algo fisiológico y que sólo tenemos que actuar cuando haya algo que lo justifique, cuando realmente no queda otra opción que interferir. Seguimos creyendo que hay que demostrar que es seguro no hacer algo, cuando lo que hay que demostrar es que es seguro hacerlo.
  5. No mostramos al mundo la realidad de los nacimientos: que es un momento único, sagrado y mágico que toda persona experimenta porque todos nacemos, pero que sólo unos pocos son capaces de gozar porque no se interfiere el proceso.
  6. No mostramos al mundo la realidad de los partos: que es una experiencia vital e intensa, una oportunidad de crecimiento personal y una gozada cuando te dejan hacerlo tranquilamente y cuando tu mente está dispuesta a ello.

Mientras estas cosas no cambien, es muy difícil que se produzca la evolución. Los muebles que hay que cambiar no son los de los paritorios, sino los de las cabezas, tanto del personal sanitario como de la sociedad.

0 comentarios
Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Pin It on Pinterest

Share This
Abrir chat
1
Escanea el código
Hola
¿En qué podemos ayudarte?