Qué es y qué no es una “preparación al parto”

Cuando una mujer se queda embarazada, una de las cosas que tiene en su mente es la “preparación para el parto”. Lo primero que me gustaría decir es que el cuerpo sabe parir y no hay que aprender a hacerlo, del mismo modo que no se aprende a respirar. Sabemos hacerlo, te lo aseguro. Tampoco se debe “entrenar” para el parto, porque el parto es una parte de la vida de las mujeres para la que venimos preparadas, y no se puede comparar con un deporte. Entonces, ¿Qué es realmente la preparación al parto y para qué sirve?
Vivimos en una sociedad muy individualista y muy desconectada de los procesos corporales: estamos todo el día en la mente, pensando, organizando y planificando, sin apenas escuchar al cuerpo. Eso es un problema en la vida, y un gran obstáculo para el parto.

Necesitamos que el cuerpo pueda acompañar en este camino. Parir es un verbo, es una acción, es un movimiento, es una sensación y es intensidad. Si el cuerpo vive en una silla o tirado en el sofá, si no hay flexibilidad y conciencia corporal, es muy difícil dejarse llevar el día del parto, porque es como si el cuerpo hablara un idioma que el cerebro no entiende. Hacer ejercicio regularmente durante el embarazo es importante y saludable, pero trabajar la conciencia corporal, experimentar posiciones y movimientos que habitualmente no hacemos y conectar con esa parte de no pensar y solo sentir, también es “preparación al parto”.  Tanto la matrona como una fisioterapeuta especializada son las mejores opciones profesionales para trabajar el cuerpo de cara al parto.

La actividad física y el deporte también son bienvenidos, porque un cuerpo activo y sano son requisitos indispensables para poder parir mejor. La evidencia nos dice que hacer ejercicio de forma regular mejora no solo las molestias del embarazo, sino que aumenta las probabilidades de tener un parto óptimo. Entrenar con personal cualificado y que entienda los cambios morfológicos y funcionales de la mujer embarazada también es “preparación al parto”, desde lo puramente físico.

También hay otras posibilidades, y hacer un tipo de trabajo más emocional o psicológico, como el hipno-parto o métodos de relajación y visualización, que pueden hacer otros profesionales, puede ser útil y complementario. Todo suma, siempre que seamos conscientes de qué hacemos y para qué.

Porque hay que tener en cuenta que un parto es puro cuerpo, imprevisible, impulsivo, imposible de planificar, en esta sociedad del control y la agenda, un parto es romper todos los esquemas. Por eso queremos que alguien nos explique bien cómo es el parto, qué puede suceder, cómo podemos manejar mejor la situación y resolver las miles de dudas que van surgiendo a medida que el parto se acerca. Todo esto, quien mejor lo puede hacer es la matrona, el problema de la información sin filtros que puede proporcionar la red o personas no capacitadas, es que lejos de ayudar, lo que consiguen es aumentar el estrés, desinformar y, a veces, crear expectativas realistas.
El objetivo de la matrona, que al fin y al cabo lo que hace es educación sanitaria, no es que las mujeres hagan un máster de partos. Si no que recuperen o afiancen la confianza en que el cuerpo sabe parir y se sientan capaces de hacerlo, conociendo todas las herramientas que hay a su alcance, tanto en ellas mismas como en el sistema sanitario que las rodea. Ver, venir el miedo, comprenderlo, transitarlo, no dejarlo, dominar la situación; comprender el dolor, los mecanismos corporales de gestión del proceso, y cómo aliviarlo; conocer los recursos, los hospitales, los procesos, los derechos… Eso sería una “preparación al parto”, desde la perspectiva de la cabeza, de lo mental y lo emocional.


La matrona es la profesional sanitaria especializada en embarazo y parto. Es quien mejor puede acompañar en este proceso y quien tiene una perspectiva más amplia y competente, desde lo mental, lo físico y lo emocional. Quien puede ofrecer una “preparación” más completa. Muchos profesionales pueden complementar y el trabajo en equipo es lo ideal para tener una atención completa desde todas nuestras necesidades. Quizá, algunas mujeres necesiten más de unas que de otras, o quizá no se puedan permitir el acceso a todas las profesiones como le gustaría, pero recuerda que tú ya sabes parir. 

Naciste con ese don.

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