¿Tumbadas? No, gracias
 

Habrá quien piense que es una exageración. Habrá quien crea que soy quisquillosa (incluso «talibana»). Habrá quien comparta lo que digo y habrá quien no. Eso es lo de menos. Os cuento por qué a mi no me gusta que en los vídeos de parto aparezca una mujer pariendo tumbada.

 

Parece algo superfluo, pero yo creo que no lo es. Tenemos una imagen social del parto. Una imagen social distorsionada del parto, donde siempre, de forma subliminal, se nos dice que las mujeres paren tumbadas.

 

Y lo asumimos sin darnos cuenta. Porque es lo que vemos siempre. En la películas, en las series, en los bancos de imágenes e incluso en los vídeos de «profesionales».

 

Vamos a analizar un vídeo, que es muy popular. Puedes verlo AQUÍ 

 

¿Lo has visto? Es bonito. Sencillo. Fácil de entender, ¿verdad?

 

Hay que fijarse bien en el movimiento de los huesos de la pelvis. La animación es bella, no cabe duda,  y muy didáctica a la hora de visualizar los movimientos del bebé para pasar por el canal óseo del parto. 

 

Pues viendo este tipo de vídeos, tú te vas tragando, sin ser consciente, que se pare tumbada.

 

Pero, ¿por qué memorizamos que las mujeres paren tumbadas? Porque prácticamente todos los vídeos de este tipo (y todos los que supuestamente son de partos normales, incluidos los publicados por organismos oficiales), aparece la mujer tumbada boca arriba, en posición de litotomía en la inmensa mayoría de los casos, es decir, tumbada boca arriba, con las piernas elevadas y sujetas a unas perneras. Apenas nos damos cuenta, porque nuestra atención está en le bebé, que nos enternece y nos maravilla. Es como los números de magia: ponen una distracción para que la atención vaya donde quieren que vaya, y mientras, sin que te des cuenta, ya han hecho el truco. Pues aquí va más allá.

 

Porque ni siquiera los propios profesionales que los hacen se dan cuenta del mensaje subliminal: las mujeres paren tumbadas porque así los asistentes lo vemos mejor. Y los vídeos te colocan en ese lugar sin darte cuenta. Para que veas mejor. Hay que ponerse en el lugar de la mujer que pare. Es más incómodo, claro. sobre todo boca arriba. Y así, sin darnos cuenta, vamos transmitiendo como normal una y otra vez, que un parto «natural», fisiológico, normal, es tumbada boca arriba.

 

Por todo esto, yo me pongo un poco «tiquismiquis» y siempre que aparece un video de estas características por las redes sociales, lo critico y remarco que la mujer está tumbada boca arriba, que esa postura no es fisiológica y que obliga al bebé a luchar contra la física (está en sentido antigravitatorio). Insisto en que es la posición más lesiva para el periné, la que más intervenciones requiere y más complicaciones genera, tanto en la madre como en el bebé.

 

Vuelve a ver el vídeo de nuevo. Fíjate que los huesos del sacro y el coxis se tienen que mover para permitir el paso de la cabeza. Estando tumbada boca arriba, eso no puede suceder, pues el peso de la propia mujer cae sobre su espalda y sobre el sacro, impidiendo que éste se mueva y que el coxis se desplace con normalidad. Todas las mujeres que se ven forzadas a parir en esta postura (ninguna la elige libremente) intentan levantar el culo de la camilla y retorcerse para poder parir. Y a todas se les dice que bajen el culo, que se centren en la camilla y que no se muevan. ¡Peor imposible!

 

Vuelve a ver el vídeo otra vez. Fíjate ahora en el bebé; en cómo tiene que levantar la cabeza para poder salir por la vulva de su madre. Ahora, si puedes, dale la vuelta a la pantalla y pon el video de nuevo. Gira 90º a la derecha y verás como en vertical, la cabeza hace movimientos a favor de la gravedad y simplemente así, es mucho más fácil. 

 

Debemos tomar conciencia de estos pequeños detalles. De cómo interiorizamos a través de estas cosas la postura del parto tumbada, o el hecho de que tiren de un bebé para sacarlo (que alguna que otra vez puede ser necesario, pero no por definición: los bebés nacen solos, sin ayuda en la mayoría de los casos, si se les pone el camino en el sentido adecuado.

 

Si, entre todas, vamos cambiando estas imágenes, estaremos haciendo mucho más de lo que parece, porque el día que parir tumbada deje de ser «normal», las mujeres (y las matronas que estamos en ello, que son muchas) habrán cambiado la atención al parto de la mayoría de los hospitales de este país. Las cifras son alarmantes. Según la evaluación de la Estrategia de Atención al Parto Normal, la posición de parto litotomía sigue siendo el 87% de los partos supuestamente normales, es decir, los que no requieren instrumentación ni presentan complicaciones que hagan necesaria la intervención sanitaria. 

 

Un disparate. 

Un signo inequívoco de mala praxis. Le moleste a quien le moleste.

Parir tumbada boca arriba no es normal, ni fisiológico, ni voluntario.

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